Impacto ambiental
El R410A, el gas refrigerante más habitual en aires acondicionados domésticos, tiene un potencial de calentamiento global (GWP) de unas 2.000 veces el del CO₂. Eso significa que liberar apenas 1 kg de este gas a la atmósfera equivale, en efecto invernadero, a más de 2 toneladas de CO₂ — las emisiones de miles de kilómetros en coche, de golpe.
Un aire acondicionado desmontado sin control puede soltar esa carga completa en segundos. Por eso la extracción del gas antes de cualquier desmontaje no es un trámite opcional: es el paso que más impacto real tiene de todo el proceso, y el que exige el Reglamento (UE) 517/2014.
Las calderas y calentadores de gasoil arrastran restos de combustible y lodos en sus depósitos y conducciones — un vertido no autorizado de estos residuos contamina suelo y aguas de forma directa y duradera, y sus componentes electrónicos y aislantes también pueden contener materiales tóxicos. Vaciamos y gestionamos estos residuos con el mismo protocolo homologado que aplicamos al gas refrigerante: nada acaba en vertederos ni suelto al ambiente.
Trabajamos con protocolos homologados para garantizar que ni el gas ni otros componentes contaminantes acaben en vertederos o sueltos al ambiente.
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el potencial de calentamiento del R410A frente al CO₂